jueves, 8 de enero de 2009

H20.

La sirena sonrió una vez más, bajo el crepúsculo
de sal y almendra,
sonrió y borró todos los males
sonrió y acabo con las guerras
sonrió e hizo que mi ideal de persona utópica
se perdiera, bajo la piel de este hombre racional,
instintivo, que se prendería a su cuello,
se cubriría con su pelo
y la amaría con locura
una vez,dos soles, tres eclipses.
La sirena sonreirá hoy y mañana,
los febreros,los abriles
y yo sellaré mis labios,
para preservarla,intacta, y no ahogar
su confianza en mi deseo egoísta.



Núh*

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